Resumen de la obra “Banking in Silence”
El Dr. Hill aborda en esta obra el mundo de la banca offshore y el anonimato bancario. Se trata de una obra publicada por primera vez en 1994, por lo que es uno de los “reports” que han quedado más rápidamente obsoletos, dados los enormes cambios que se han producido en las regulaciones internacionales y muy especialmente tras los acuerdos sobre intercambio de información para evitar el blanqueo de capitales y las medidas tomadas tras los atentados del 11-S. Como toda la obra de Hill, contiene reflexiones y recomendaciones intemporales, siempre en desarrollo de los principios de la filosofía PT (Perpetual Tourist), pero cabe distinguir entre éstas y las aportaciones referentes a contactos, direcciones y procedimientos, pues todos ellos acusan, y mucho, el paso del tiempo.
La obra se distribuye en tres partes: “Porqué necesita Vd. Crear su propio secreto bancario”, “Ocultando su dinero” y “Banqueando en el anonimato”. Como en otras ocasiones gran parte de los primeros capítulos están dedicados a llamar la atención sobre las amenazas que se ciernen sobre los PT que intenten ocultar sus activos y cuentas bancaria al Gran Hermano.
Con especial énfasis en Estados Unidos, describe el fin del secreto bancario y las prácticas y sistemas que las autoridades fiscales aplican para ejercer un férreo control sobre sus administrados. En este sentido, advierte de la insaciable sed recaudatoria de las modernas burocracias occidentales y de que esto no va a cambiar en el futuro, por lo que la única salida para el individuo que siente a diario el abuso de poder, sólo es tratar de ocultar sus activos mediante un estricto “secreto bancario casero”. A estos aspectos se dedican los dos primeros capítulos, describiendo los sistemas empleados por la Hacienda norteamericana, el Internal Revenue Service (IRS) y algunos casos ejemplares de abusos cometidos contra contribuyentes.
Podríamos resumir las dos reglas básicas que se recomiendan a lo largo de toda la obra en las ya conocidas máximas de la cultura PT: “low profile” (es decir perfil bajo, pasar inadvertido) y relacionarse siempre con los bancos en la que W G Hill llama “a need to know basis” es decir, dar únicamente la información estrictamente necesaria a cada interlocutor, y ninguna más. Al igual que en la obra PT2, recomienda el uso de efectivo como único medio real de no dejar rastros documentales de las transacciones y movimientos de capital, no sin advertir de las sospechas que actualmente levantan los pagos de cierto importe en efectivo, los cuales pueden llegar a producir el efecto contrario al deseado y llamar demasiado la atención.
Otra recomendación universal es la de ocultar al titular de la cuenta, ya sea mediante un nombre imaginario o mediante una sociedad interpuesta, cuya única finalidad puede ser la de gestionar el capital privado. Cabe decir que en la actualidad, y debido a los estrictos procedimientos que los bancos aplican para conocer al beneficiario final (protocolos KYC, o “know your customer”) no resulta posible abrir y operar cuentas con nombres imaginarios, al igual que han dejado de existir las cuentas numeradas anónimas.
En lo referente a una forma discreta de diversificación internacional cita los fondos “offshore”, es decir fondos de inversión domiciliados en el extranjero (Luxemburgo, muy popular) con gran libertad para la asignación de activos y no restringidos a mercados nacionales.
En el apartado dedicado al lavado de dinero obviamente no describe en detalle los procedimientos pero no deja de citar al gran padrino que perfeccionó los sistemas actuales: Meyer Lansky, el mafioso. En este capítulo describe casos como el del Bank of Credit & Commerce, con sonados ejemplos de lavado de dinero procedente de la política, o cómo en Italia los políticos aceptan las “bustarelle”, sobres llenos de efectivo procedente de sobornos que luego son lavados mediante el inflado de herencias y terminan invertidos en el sector de la restauración.
Algunas páginas del libro llegan no obstante a los límites de la paranoia, como cuando se describen las técnicas de D&M (Decepción y desinformación) en donde relata cómo dejar algunas pistas falsas en casa de una hipotética investigación. A pesar de que explica algunos circuitos para mover el dinero, no refiere las dificultades que ponen los bancos, incluso por ejemplo los de Andorra, cuando de mover el dinero se trata. Depositar cash en bancos: usar las máquinas ATM, cada vez menos bancos admiten ingresos de cash en efectivo, aún y así sigue sugiriendo el transporte de efectivo personalmente hasta la cuenta offshore como único modo de no dejar rastro electrónico. En otros instrumentos de pago como el cheque de caja recomienda dejar en blanco el destinatario si el banco lo permite, al igual que en los cheques de viaje. Así se puede poner después por el usuario, consiguiendo total privacidad.
En relación a la apertura de cuentas bancarias por Internet o a través de una sucursal local de un banco internacional, el Dr. Hill las desaconseja pues dejan demasiados rastros. Recomienda viajar y abrir la cuenta personalmente en el centro offshore elegido, si es posible, o utilizar a un introductor en caso contrario. En el capítulo 11 da un repaso a las jurisdicciones más asequibles y recomendables para establecer cuentas bancarias, que no se cuentan entre los más conocidos paraísos fiscales, como la zona franca de Jebel Ali en Dubai, y países como Irlanda, Holanda, Grecia e incluso Francia, que disponen de tratamientos favorables para inversiones extranjeras. Se echa en falta un tratamiento más sistemático y menos anecdótico. Se trata de una obra obsoleta en muchos aspectos, y ello queda muy manifiesto cuando describe la situación en Gibraltar y Hong Kong, y aún mucho más cuando cita a Singapur como un “nuevo paraíso bancario”… ¡En 1994!
Un capítulo que aporta cierto interés es el dedicado a los testamentos y a las modalidades PT del mismo. En efecto, describe el concepto anglosajón del “will” (manifiesto de voluntades) con una interpretación más abierta que el testamento “administrativo” al que estamos acostumbrados. Se plantea el problema de cómo administrar la sucesión sin recurrir a los mecanismos legales precisamente para evitar el impacto fiscal que conlleva usar los procedimientos establecidos. La solución aportada es un documento de últimas voluntades dejado en custodia en un gabinete jurídico offshore de confianza, el cual contactará con los herederos cuando deje de tener pruebas de vivencia del testador.
En la última parte del libro, se trata con detalle el tema del anonimato bancario. Dedica dos capítulos completos a las tarjetas de débito y crédito anónimas. Y cita el caso de las tarjetas Multibanco de Portugal, y de las tarjetas anónimas de débito prepagadas. En otro capítulo describe el Programa de cuentas de ahorro, ofrecido en aquellos años por la firma Global Consulting Group de Costa Rica, hoy desaparecida, y que consiste en intermediación bancaria y ofrecimiento de depósitos, al tiempo que se efectuaba un “pooling” de cuentas para ofrecer anonimato a los clientes. También se trata el legendario mito de las libretas de ahorro anónimas de Austria, las famosas Sparbuch, algo desaparecido a partir de las nuevas regulaciones y exigencias a los estados para evitar el blanqueo indiscriminado de dinero.
Finalmente, analiza el uso de estructuras offshore para motivos de anonimato y recomienda su uso sólo para planificación fiscal internacional, es decir para minimizar impuestos legalmente, puesto que para proteger activos individuales pueden hallarse otras soluciones más simples, aunque las que propone (usar testaferros, etc.) no sean siempre las más recomendables cuando se deben conjugar privacidad y seguridad. Existen desde luego otras obras, entre ellas las publicadas por Adam Starchild, y otros autores recientes que tratan abundantemente el tema de la banca offshore, lo cual hace que en esta ocasión no podamos recomendar la obra analizada si no es para una lectura nostálgica como un clásico de este género temático. En la próxima cita, resumiremos el contenido del último gran clásico del Dr. Hill: The Passport Report.
La obra de W.G. Hill es una colaboración externa que agradecemos a Esteve Ridaura.