Cómo invertir offshore sin salir trasquilado…

¿Cómo comenzar a invertir offshore? ¿O cómo invertir en general? ¿Es todavía posible obtener una rentabilidad adecuada con un riesgo moderado, no necesariamente sólo en paraísos fiscales, sino también en otros lugares? En este artículo vamos a tratar de analizar algunas de las opciones disponibles, sobre todo para aquellos inversores noveles sin conocimientos previos.

1. La inversión doméstica. ¿Una buena idea?

Muchas personas, en algún momento de su vida, ya sea por asegurar su jubilación o supervivencia futura, se plantean realizar algún tipo de inversión. No pocos deciden hacerlo en su propio país de residencia, pues a priori parece la solución más cómoda o sencilla. Adquieren deuda pública, compran valores en bolsa de empresas nacionales que conocen bien y parecen solventes, hacen un depósito a plazo fijo, abren un plan de pensiones…

Los problemas de este tipo de inversiones en general son principalmente dos:

  • El primero, es que aquellos productos que son seguros y estables producen un interés mínimo que ni siquiera llega a compensar el incremento del coste de vida, o sea la inflación. Aquí por supuesto nos referimos a la inflación REAL, no la que los Gobiernos se inventan periódicamente y que amañan intencionadamente bien introduciendo productos en la cesta de precios que no son necesidades básicas (como los viajes turísticos, etc.) o cambiando el peso que estos tienen en el cómputo total de la cesta. De este modo, si la abuelita se queja de que la subida excesiva de los alimentos la están empobreciendo, le podrán decir que esto es básicamente culpa suya, ya que si comiera algo menos y fuera más a menudo de vacaciones a las Islas Seychelles, otro gallo le cantaría. Bromas aparte, lo cierto es que con los intereses de estos productos conservadores ni siquiera se logra conservar el poder adquisitivo.
  • El segundo problema es que realizar todas las inversiones en el propio país, con los tiempos que corren no parece lo más prudente. Atar nuestra suerte a la evolución de un sólo sistema económico y al “buen” criterio de nuestros Gobiernos (o de aquellos que los manejan a su antojo) es no sólo peligroso, sino casi suicida. Tenemos ejemplos de sobra en nuestra historia reciente y no tan reciente. Los Gobiernos han hecho de todo para “robarse” los ahorros de sus ciudadanos en momentos de crisis: desde la confiscación del oro de sus ciudadanos por parte del presidente americano Roosevelt, el corralito Argentino, la “quita” de depósitos (y posterior corralito) en Chipre, la reciente nacionalización de pensiones en Polonia… Lo más grave es que últimamente estas confiscaciones ya no se producen en nombre del bien común (proveer de alimento, asistencia sanitaria y educativa a la población), sino cada vez con mayor frecuencia para cubrir deudas de tipo privado. Esto sin contar otros riesgos sistémicos, como que una situación de inestabilidad política acabe en un caos, una amenaza permanente en muchos lugares de América Latina y que cada vez más también empieza a considerarse en Europa o incluso en Estados Unidos.

Por todo ello, no nos cansaremos de repetirlo, parece una muy buena idea colocar al menos una parte de nuestras inversiones “offshore”, en otros mercados, otras divisas y productos diferentes.

2. La inversión offshore. ¿Cómo invertir? 

Una vez que hemos reconocido los beneficios de diversificar e invertir offshore, la siguiente pregunta obligada es: ¿cómo hago para realizar mis inversiones? Lo ideal, como pasa con la mayoría de las cosas en la vida, es poder hacerlo uno mismo. Con la proliferación de las nuevas tecnologías es cada vez es más frecuente, sobre todo entre los más jóvenes, especializarse en algún tipo de inversión concreta como forex, CFD’s, opciones o compra-venta de acciones, gestionando uno mismo las inversiones a través de algún bróker online. Esto sin duda es una de las mejores alternativas, pero el problema es que tiene una curva de aprendizaje relativamente larga y además requiere un trabajo diario de análisis técnico a la vez que se ha de estar al corriente de cualquier evento externo que pudiera tener repercusión sobre los mercados.

Esto supone un inconveniente que en ocasiones es difícil de superar, especialmente en el caso de personas que no tienen el tiempo suficiente para dedicar al estudio necesario, por tener otras obligaciones como negocios o familias que atender. Otra dificultad es que el rendimiento no es inmediato, ya que no se podrán realizar las inversiones con éxito hasta que no se haya superado la fase de aprendizaje y se tenga el suficiente entrenamiento y una cierta experiencia en operaciones de trading. Por ello a veces se da la paradoja que aquellos que tendrían tiempo suficiente para formarse en las técnicas de trading no disponen del capital necesario para invertir, mientras que a los que disponen del capital a menudo les falta el tiempo.

¿Qué otras alternativas existen entonces?

La contestación es bastante obvia: si no tenemos el tiempo necesario para realizar las inversiones nosotros mismos, podemos encargar a otras personas que las gestionen por nosotros. Típicos ejemplos de esta forma de inversión serían las instituciones de banca privada, cuentas administradas con brokers, ciertos fondos de inversión, etc.

En principio esto parece una buena idea: personas expertas invierten por nosotros para optimizar nuestros recursos y a cambio de una pequeña (o no tan pequeña) comisión, nos desentendemos de la gestión de nuestras inversiones y sólo disfrutamos de los rendimientos. No obstante, lamentablemente en un buen número de ocasiones estas opciones distan de ser tan idílicas como nos las quieren presentar. En primer lugar, se necesita invertir una cantidad sustancial de dinero, típicamente serán siempre más de 100,000 dólares o incluso de 1,000,000 de dólares, en el caso de ciertos servicios de banca privada exclusivos. Se tiende a pensar que con estos requisitos, los bancos pondrán a disposición de sus clientes VIP las cabezas pensantes más brillantes, así como los mejores productos en cuanto a rentabilidad y seguridad.

¿Sería lo lógico, verdad?

No obstante, en muchos casos no sucede así y lo que es lo mejor para el cliente muchas veces no lo es para el banco. Y es que en este tipo de relaciones se producen muchos conflictos de intereses, no sólo entre el propio banco y el cliente, sino también con los propios empleados de los bancos que, como se ha demostrado en multitud de ocasiones, muchas veces persiguen más la optimización de su comisión que el beneficio real del cliente. Una acusación recurrente que se hace a los grandes bancos de inversión es la de guardarse las mejores inversiones para ellos mismos, mientras que a los clientes sólo se les ofrecen las migajas o incluso productos “tóxicos” que el banco está deseando colocar.

Existen multitud de ejemplos al respecto: por ejemplo el caso de las llamadas “participaciones preferentes” en España, donde diversos bancos engañaron a miles de sus clientes para que suscribieran estos productos de alto riesgo que les vendieron como seguros o inversiones garantizadas y que finalmente produjeron pérdidas millonarias, mientras que las Autoridades siguen mirando hacia otro lado.

Otro ejemplo ilustrativo sobre el pensamiento reinante en muchos bancos de inversión nos lo dan las declaraciones del antiguo CEO de Goldman Sachs David Viniar, cuando en la investigación por la colocación de miles hipotecas basura (que recordamos estaban calificadas como inversión de máxima solvencia por las agencias de rating) a sus clientes, fue preguntado por el senador Carl Levin con respecto a comentarios hechos por los propios empleados de Goldman Sachs en unos emails sobre el producto ofertado a sus clientes:

“Menuda mierda de operación”, “Dios, que montón de mierda”. ¿Qué siente usted al leer estos emails?

Viniar: “Creo que es muy desafortunado comentar esto en un email”.

Como se puede ver, Goldman Sachs no parecía albergar ningún sentimiento de culpa por haberse lucrado colocando a sus clientes un producto que ellos mismos consideraban como “una mierda”. Lo único reprochable parecía ser que lo habían puesto por escrito en un email.

Por supuesto no todos los bancos de inversión son iguales y existen algunos muy serios, pero lo que es innegable que siempre existirá un cierto conflicto de interés entre el objetivo del banco y el del cliente y, lógicamente, el banco tratará de cubrir el suyo propio en primer lugar.

¿Qué alternativas quedan entonces?

En nuestra opinión, si no se dispone de la formación y el tiempo para operar directamente en los mercados, lo mejor es auto-confeccionarse una pequeña cartera con productos sencillos de controlar y que no precisan un mantenimiento diario. Esto por ejemplo pueden ser:

  • Depósitos a plazo fijo en países donde el tipo de interés es más alto. Normalmente se harán en divisas principales a no ser que se desee especular con algo más de riesgos, en cuyo caso se usarían divisas locales.
  • Fondos de inversión. Se tratará de seleccionar aquellos que ofrezcan clara información sobre el tipo de valores en los que se invierte y una clasificación de riesgo (fondo conservador, especulativo, etc.). Muchos de ellos además tienen una trayectoria histórica que se puede estudiar fácilmente mediante sencillos gráficos. Usando el sentido común y seleccionando productos de bajo riesgo es perfectamente factible introducir algunos fondos nuestra cartera de inversión. Si se adquieren las participaciones a través de bancos offshore, en muchos casos es posible participar desde cantidades relativamente pequeñas.
  • Deuda pública de países emergentes. Esta sería una inversión de tipo más especulativo ya que comporta algo de riesgo, pero es la única manera de obtener un rendimiento perceptible en productos de deuda.
  • Bonos o acciones de empresas seleccionadas (aquí podemos elegir utilizando el sentido común y teniendo en cuenta el tamaño de la empresa, potencial de sus productos, etc.). Básicamente seguiremos el criterio, cuanto mayor es el interés, más alto será el riesgo. Estos productos son aquellos que suelen ser más difíciles de escoger, por lo que normalmente es aconsejable disponer de alguna información sobre los valores que prometen y aquellos que están obteniendo peores resultado. Suscribirse a algunos foros o clubs de inversores online puede ser de ayuda.
  • Metales preciosos físicos. Como comentado en otros posts de este blog, es una inversión más destinada a conservar que a producir lucro, pero es aconsejable siempre tener un cierto porcentaje de metales en nuestra cartera.
  • Participación en PAMM accounts de Forex. Algunos bróker de forex ofrecen la posibilidad de abrir este tipo de cuentas especiales mediante las cuales un inversor experimentado aplica una estrategia de inversión conjunta a una serie de cuentas asociadas. Las cuentas permanecen segregadas, pero todas operan en conjunto. De las ganancias obtenidas el administrador se quedará con un porcentaje por su gestión. De esta forma no es necesario tener conocimientos de forex para poder participar en este mercado. Las cuentas PAMM son además transparentes por lo que se puede ver el comportamiento de las diferentes cuentas PAMM y acogerse a la que más convenga. Lógicamente esto es una inversión de riesgo, pero este es mucho menor que el que se correría invirtiendo en Forex a título personal si no se tienen los conocimientos suficientes. Por otro lado, el comportamiento de los gestores de cuenta generalmente va a ser honesto, puesto que ellos también estarán invirtiendo sus propios fondos con la misma estrategia y sólo ganan comisiones si obtienen beneficios. Y contaremos con la garantía de un bróker que controla los depósitos.
  • Inversiones en bienes raíces. Todavía existen muchos países en los que es relativamente sencillo ganar dinero con el mercado inmobiliario. Lógicamente se debe tener un cierto conocimiento del mercado local, pero si nos centramos en una zona concreta normalmente no se necesita demasiado tiempo para conocer las condiciones generales y saber reconocer una buena oportunidad. Con un par de socios comerciales confiables como una agencia inmobiliaria local y una empresa de reformas (una pequeña reforma puede disparar el precio de venta de un inmueble de forma importante) se pueden llegar a hacer negocios muy lucrativos, ya sea mediante la venta o el alquiler.
  • Inversiones alternativas como metales raros, recursos naturales, proyectos de financiación de empresas privadas… Aunque en este apartado hay que estar muy alerta para reconocer posibles operaciones fraudulentas.

Como puede verse, existen bastantes alternativas que son relativamente fáciles de valorar por cualquier persona con sentido común y medianamente informada. Quedará entonces sólo fijar nuestra combinación de productos. Esto lo haremos en función al nivel de riesgo que queramos asumir, frente la rentabilidad que deseamos obtener. Según esto variaremos el porcentaje de productos de riesgo en relación a los que consideramos seguros.

Por ejemplo un inversor conservador tendrá una cartera mayoritariamente compuesta por depósitos a plazo fijo, metales o fondos de inversiones y valores de bajo riesgo, mientras que una cartera especulativa puede dirigirse más a Forex, depósitos en divisas locales, bonos de alta rentabilidad, etc.

Todo estará en función de sus objetivos personales. Alguien que desea asegurarse el futuro y el de su familia, estará dispuesto a asumir pocos riesgos, mientras que otro que tenga su futuro asegurado y busque sobre todo rentabilidad, puede invertir de forma más agresiva. Quien tenga poco tiempo para ocuparse de sus inversiones, elegirá productos que no requieran seguimiento (depósitos, fondos), mientras que quien disponga de algo más de tiempo podrá incorporar productos más complejos.

Y como siempre, lo más recomendable es diversificar: no hacer todo en el mismo país, en la misma divisa o en el mismo producto. Y ahora la última pregunta de rigor:

3. ¿Conviene constituir algún tipo de estructura para gestionar nuestras inversiones?

La respuesta una vez más resulta bastante evidente. Fijémonos en cómo se comportan las grandes fortunas. Curiosamente, las personas más ricas tienen sorprendentemente pocas posesiones a su nombre, sino que manejan sus propiedades y sus inversiones a través de un entramado de empresas, fundaciones, etc. Esto no es algo nuevo y ya lo dijo en su día el multimillonario John D. Rockefeller: “own nothing, but control everything” (no poseer nada, pero controlar todo).

Y es que tener cosas a nombre de uno mismo sólo implica riesgos y pérdida de privacidad. Cuantas más propiedades y más recursos económicos tengamos, más gente habrá que querrá hacerse con ellos, existiendo un mayor riesgo de demandas judiciales, divorcios, extorsiones, etc. Por ello es una muy buena idea que nuestras inversiones estén a nombre de algún tipo de entidad o estructura, ya que no sólo nos permitirá gestionarlas discretamente, sino que en la mayoría de los casos también nos aportará protección legal.

Lógicamente, la complejidad de nuestra estructura y su coste deberán ser proporcionados a nuestro nivel de renta y de la envergadura de nuestras inversiones. Así, si somos inversores más modestos, una simple sociedad offshore, de bajo coste y prácticamente nulas obligaciones administrativas, nos dará una protección más que razonable para nuestro nivel de riesgo. Si disponemos de recursos mayores, podemos inclinarnos por una estructura algo más compleja, como un trust o una fundación (normalmente más recomendable para aquellos que viven en países con legislación basada en el derecho civil). Para las grandes fortunas, existen también soluciones más caras y enormemente versátiles como los fondos de inversión familiar o incluso la formación de un banco privado.

Como en todos los aspectos de la vida, en la elección de nuestra estructura va a primar el binomio coste/beneficio. Pero podemos decir que cualquiera que desee invertir internacionalmente de forma medianamente seria, debería al menos contar una pequeña sociedad patrimonial y cuenta bancaria base, con acceso a múltiples divisas y situada en un país sin control de cambios para comenzar a operar. De lo contrario, las restricciones locales van a ser un cinturón que nos va a oprimir demasiado, para poder planificar nuestras inversiones con libertad y seguridad.

Como conclusión podemos decir, que en las inversiones como en la cocina, lo que nos guisemos nosotros con ingredientes naturales de calidad será siempre más provechoso para nuestra salud (financiera en este caso) que aquellos “platos precocinados” que, si bien en la foto parecen muy apetitosos, en realidad no sabemos muy bien lo que contienen. Como sospechamos, muchas veces son materias primas de baja calidad que se aderezan con todo tipo de conservantes y colorantes (¡rating!).

A veces, usar nuestro propio sentido común puede ser un criterio mucho más realista que un dudoso rating triple A de Standard & Poor’s y otras agencias que no dudaron en otorgar esta categoría a Lehman Brothers unos días antes de declarar la quiebra más sonada de la historia o incluso calificar a las hipotecas basura de inversión confiable.

Por lo tanto, “guisémonos” nuestra propia cartera de inversiones. Podrá ser más sencilla o más compleja según nuestros conocimientos, pero seguro que a la larga será más recomendable para nuestra salud económica.

Y para quien necesite una orientación inicial sobre cómo comenzar a invertir offshore, nuestro equipo está a vuestra disposición a través del servicio gratuito de consultas, donde de manera informal os podrán orientar sobre opciones disponibles y dónde encontrarlas.

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Inversión en oro…¿Una opción interesante?

La inversión en oro -y en general en cualquier metal precioso– ha sido un tema objeto de un arduo debate. Existen opiniones para todos los gustos: desde los “predicadores de la apocalipsis” que afirman que si no convertimos todos nuestros ahorros en oro estaremos perdidos ante la debacle general que se avecina, hasta aquellos escépticos que aseguran que el oro no es más que una nueva “burbuja financiera” que estallará en algún momento y nos dejará sin nuestros preciados ahorros…

¿Entre unos y otros, a quién debemos creer?

Analizando con cuidado la situación, creemos que nadie puede negar que al aumento espectacular de la demanda de oro en los últimos años ha hecho dispararse su precio, llegando a alcanzar los 1900 dólares por onza en 2011, aunque cayendo después de forma notable hasta los 1200 USD/onza, desde donde ha vuelto a remontar hasta los casi 1400 USD/onza a los que cotiza actualmente. Si bien históricamente, mirando la secuencia de los últimos 10 años, hubo diversos altibajos temporales (por ejemplo los de los años 2005/2007 y 2007/2008), es cierto que nunca fueron tan pronunciados como los de los últimos años. Creemos que esta circunstancia se ha debido, como comentado anteriormente, al aumento de la demanda propiciada por la creciente desconfianza de muchas personas en el sistema bancario y las principales divisas como el Euro o el Dólar.

No obstante, también creemos que existe un interés deliberado de Gobiernos e Instituciones Financieras en frenar la demanda y el incremento del precio del oro, ya que lo ven como una amenaza para las divisas convencionales y temen perder parte de su control, ya que los metales preciosos pueden en parte manejarse al margen del sistema financiero. Por tanto, actualmente es muy difícil poder aventurar si el precio del oro seguirá creciendo inexorablemente, o si las diferentes maniobras que realicen los “cárteles económicos y gubernamentales” lo forzarán a la baja. No obstante, hay dos aspectos incuestionables:

  • El precio del oro, tomando en cuenta el largo plazo, ha subido imparablemente durante las décadas precedentes. Si miramos los últimos 10 años, su cotización se ha multiplicado por 3.5 veces su valor inicial, es decir de los 400 USD/onza, hasta los casi 1400 USD/onza que tenemos en la actualidad.
  • El oro siempre será oro. Un billete de Dólar o Euro no es más que un trozo de papel, cuyo valor depende de decisiones gubernamentales y, sobre todo, de la confianza que los ciudadanos tengan en el mismo y en el Gobierno que lo sustenta. Si esta confianza desaparece, la moneda no tendrá ningún valor. Desde que en los años 30 se eliminó el llamado “gold standard” por el cual cada divisa estaba respaldada por una determinada cantidad de oro en depósito, el papel moneda se ha convertido en poco más que un cheque o pagaré, cuya validez depende exclusivamente de la solvencia y posibilidad de pagar de quienes lo garantizan, es decir, los Estados. Si estos se comienzan a percibir como potencialmente insolventes, el valor del Euro o Dólar se equiparará al de un cheque sin fondos que nadie querrá aceptar. El oro en cambio, no se basa exclusivamente en la confianza, sino en el valor intrínseco de la mercadería que es. Por tanto podrá cotizar al alza o a la baja, pero nunca dependerá únicamente de la confianza que se tenga en el mismo.

¿Qué conclusiones podemos sacar de esto si ambas posiciones tienen parte de razón?

En nuestra opinión, simplemente que no debemos ver el oro en primer lugar como una inversión especulativa que nos vaya traer grandes rendimientos (al menos en el corto plazo), sino más bien como una especie de “seguro o salvavidas” al que nos podremos agarrar si falla todo lo demás. Normalmente no nos vamos a hacer ricos invirtiendo en oro, pero sí podemos evitar perderlo todo en caso de una debacle generalizada de las grandes divisas y del sistema financiero y bancario. Es decir, si se produce el peor de los escenarios, al menos el oro nos ayudará a “salvar los muebles” y contar con una reserva inmune a la inflación o a la devaluación que nos permitirá sobrevivir. Es más, en un escenarios negativo o de pánico, el oro aumentará todavía mucho más su valor permitiéndonos incluso ganar dinero en un entorno de crisis y depresión.

Pero como comentado anteriormente, el objetivo no es el retorno sobre la inversión, sino asegurar nuestro patrimonio. Quien contrata un seguro de vida, no está pensando en rentabilidades, sino en seguridad. Y esto es lo que debe prevalecer cuando se invierte en metales preciosos. Por supuesto que para quien viva en un país con alta inflación, tener oro puede reportarle también un beneficio adicional en este sentido.

¿Debemos por ello invertir todos nuestros ahorros en oro?

¡Claro que no! Si buscamos un rendimiento a corto plazo, existen opciones mucho más atractivas y rentables que la inversión en oro, pero creemos que el inversor sabio al menos debe tener una cierta cantidad de oro y/u otros metales preciosos en su cartera de inversión, por lo que pueda pasar.

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Panama deja de ser paraiso fiscal y vuelve a serlo en 24 horas

¿Es Panamá un paraíso fiscal o no? De momento lo sigue siendo… ¿pero por cuánto tiempo?
Últimamente los Gobiernos de diferentes países se han aficionado a tramitar leyes demoledoras con “nocturnidad y alevosía”. Lo vimos en el caso de Chipre, dónde durante un festivo local se decidió “ordeñar” las cuentas de los principales bancos de la isla para reflotar a estos de su desastrosa situación financiera. El último desmán gubernamental, sin embargo, procede ahora de Panamá.

El día 30 de diciembre de 2013 el sector offshore del conocido paraíso fiscal se sobresaltó con la llamada Ley 120, la cual fue publicada en la Gaceta Oficial del país sin ningún tipo de aviso previo y en vísperas de las festividades de fin de año. Dicha ley, ni más ni menos, abolía el sistema de fiscalidad territorial existente en Panamá, el cual gravaba a residentes y no residentes solamente por aquellos ingresos obtenidos dentro de su territorio. Es decir, las personas y sociedades domiciliadas en Panamá tendrían que pagar impuestos por TODOS sus ingresos mundiales. En otras palabras, esto suponía el fin de Panamá como paraíso fiscal y con ello también el de un sector que se calcula da empleo a unas 30,000 personas. Tal fue el revuelo que levantó la sorpresiva medida que al día siguiente se publicó la siguiente entrada en la página de la Presidencia de Panamá:

“El Director de la Autoridad Nacional de Ingresos, Luis Cucalón aceptó haberse equivocado al proponerle a los Diputados de la Asamblea Nacional, la incorporación de los artículos 2 y 3 de Ley 120 del 2013, referente a la territoriedad de los ingresos devengados en el extranjeros por personas naturales y jurídicas panameñas. “Aunque se han dicho cosas equivocadas sobre los alcances de la norma, reconozco que me equivoque al pensar que Panamá estaba preparada para este paso”, indico.”

Y efectivamente, como muchos expertos ya anunciaban, el 2 de enero de 2014 el Consejo de Gobierno panameño aprobó una resolución derogando los artículos 2 y 3 de la ley 120, que establecía el pago de impuestos sobre rentas obtenidas fuera de Panamá. Con esto, todo volvía a la normalidad.

No obstante, este episodio ha erosionado la imagen de Panamá y la seriedad de su Gobierno. En primer lugar, porque una medida de tal calado, que cambia toda la estructura fiscal de un país, no puede aprobarse de la noche a la mañana, sin debate previo, y por la puerta trasera en la víspera de un festivo. Esta forma de actuar no sólo denota improvisación, sino una total falta de respeto por los profesionales que trabajan en el sector financiero y de la constitución de sociedades, así como de los miles de inversores que ostentan la titularidad de empresas o cuentas bancarias en Panamá. Ofrece también importantes pistas sobre cuáles son las intenciones del Gobierno panameño en el futuro, con respecto a su categoría de paraíso fiscal. Es de prever que Panamá seguirá la estela de otras jurisdicciones como Gibraltar o Andorra y tratará de abolir el sector offshore y el sistema de tributación territorial, para convertirse en un país de tributación moderada, pero convencional. El Gobierno del Presidente Martinelli ha dado muestras de apostar claramente por otras vías de ingreso e ir dejando caer poco a poco al sector offshore. La pregunta es: ¿será capaz Panamá de compensar todos los ingresos, depósitos y puestos de trabajo que obtiene gracias a su condición actual de jurisdicción offshore? ¿Si se pierde la confianza en el país, podría producirse una huida masiva de capitales comprometiendo el hasta ahora sólido sistema bancario panameño? Es difícil decirlo, pero lo que parece claro, es que Panamá ya no será percibido como un lugar estable y seguro por la comunidad de inversores internacionales, a la que no le gustan las sorpresas ni inestabilidades. Así que, el declive de Panamá como paraíso fiscal parece inevitable…

 

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La obra completa del Dr. W.G. Hill (VII)

Los “Country Reports”

El Dr. W. G. Hill escribió diversos reportajes sobre países que ofrecían características particulares para los devotos de la cultura PT. Se trata de países exóticos, en especial para el público anglosajón, que ofrecen los atractivos propios de paraísos fiscales, en algunos casos para personas físicas y en otros para la creación de sociedades “offshore”. Con su estilo burlón y desenfadado, repleto de anécdotas y casos reales, el Dr. Hill nos describe las enormes posibilidades de estos pequeños países. Aunque hay que ser precavidos, como  siempre venimos recordando, con el contenido de estos libros, pues el tiempo ha pasado y la realidad es actualmente muy distinta en la mayoría de casos a la que nos describe el W. G. Hill. Hoy vamos a repasar brevemente estas obras, que son las siguientes:

  • The Monaco Report (1988)
  • The Sark Report (1988)
  • The Campione Report (1989)
  • The Andorra and Gibraltar Report: Undiscovered fiscal paradises of the Iberian Peninsula (1991)
  • The Albania Report (1994)

The Monaco Report  

El subtítulo de esta obra reza así: “Cómo ser un residente legal en el Montecarlo (Mónaco) libre de impuestos”. Hay muchos sitios donde podría vivir y ser libre de impuestos sobre la renta, sobre las sucesiones, sobre el patrimonio y sobre los bienes raíces. Pero la mayoría son demasiado fríos, demasiado cálidos o demasiado aislados. Mónaco es el único refugio fiscal situado a una corta distancia de importantes ciudades, y al mismo tiempo en un espacio muy popular por su glamour y su imparable actividad del juego en los casinos. Este libro describe ampliamente los lugares del principado y los compara con otros refugios tales como Andorra, Bermuda, Campione o Liechtenstein y aporta algo así como un cuestionario para dilucidar si Mónaco es el lugar ideal para el lector. Se plantea el uso de los refugios fiscales desde el punto de vista de su uso por gentes de clase media debidamente instruidas pero no muy ricas, asfixiadas por altos impuestos y controles gubernamentales. Pero se da especial importancia a una nueva opción: ser un perpetuo turista, que pasa hasta seis meses al año en uno de los más bellos lugares del mundo, siendo elegible para eludir totalmente los impuestos al ser clasificado como “turista no residente”. El libro también aborda la cuestión de cómo ganarse la vida, dirigir un negocio, manejar inversiones, formar estructuras empresariales, fiducias y otras. La obra documenta, contrariamente a la creencia popular, cómo es de fácil vivir en un hotel, comer regularmente y disfrutar de un placentero mes en Mónaco por un presupuesto modesto. También explica como disfrutar de un apartamento con vista al mar por unos 800 € al mes, más económico que un alojamiento parecido en Nueva York o en Londres. Aun así, incluso en el paraíso aparecen siempre problemas, y uno de ellos es el Gobierno francés. Pero para los lectores, los efectos de la Hacienda francesa, pueden ser completa y legalmente evitadas mediante la básica cautela de no transferir activos sustanciales a los bancos de Mónaco o a sus fiducias. Todos los trucos para ganar la partida se hallan descritos en la obra.

The Sark Report

La Isla de Sark es la formación más pequeña del grupo conocido como Islas del Canal, ubicada en el canal de la Mancha que separa a Francia del Reino Unido. Se encuentra bajo soberanía británica, aunque por historia y tradición conforma un ente separado del Reino Unido. Su arcaica estructura política nace con el otorgamiento de una carta patente por parte de la reina Isabel I de Inglaterra, la cual estructuró un sistema feudal que continuó vigente hasta 2008, por lo que se ha considerado a la isla como el último territorio en abolir el feudalismo. Tiene una población de 507 habitantes repartidos en 5 km2 (en 2007), que aumenta hasta unos 1.000 durante el verano. El uso de vehículos motorizados está prohibido en la isla, siendo estos sustituidos por bicicletas, coches de caballos y tractores. La principal fuente de ingresos de la población es el turismo. El idioma normando de la isla, llamado sercquiais, se encuentra en desuso. En la biografía del Dr. Hill, la isla de Sark es importante puesto que al parecer residió en la misma durante un tiempo. La isla de Sark es probablemente el único verdadero “Paraíso Fiscal” restante en el mundo y la isla ideal para cualquiera que necesite o desee aislamiento absoluto. Los beneficios de Sark no fueron creados para alentar a los recién llegados a la isla, pero sólo para que los residentes puedan vivir una vida normal y sin restricciones. Sark está totalmente autogobernada y es de propiedad privada. Todas las leyes sobre la administración y la política de la Isla se hacen en su propio Parlamento conocido como “Chief Pleas”’, cuyas decisiones no pueden ser cuestionadas o impugnadas. La Constitución es una mezcla de gobierno feudal y popular con su “Chief Pleas”, que consta de 40 arrendatarios de terrenos y los 12 diputados elegidos por el pueblo, presidido por el Senescal. El jefe de la isla es el Seigneur (JM Beaumont). Sark no tiene impuestos, ni vehículos a motor, excepto los tractores, están prohibidos. La mayoría de los otros llamados ” paraísos fiscales” por ejemplo, Guernsey , Jersey , Isla de Man , etc, tienen un régimen fiscal recíproco con el Reino Unido y muchos otros países del mundo. Sark no tiene ningún acuerdo o convenio, de hecho, no hay impuestos ni Agencia Tributaria en la isla de Sark. La isla no tiene impuesto sobre la renta, ni sobre ganancias de capital o de sucesiones. La mayor parte de los ingresos públicos son procedentes de un impuesto sobre los visitantes de la Isla y el Impot, un impuesto sobre el alcohol y el tabaco comprado. Las comunicaciones son excelentes, con algunos de los más sofisticados sistemas de telefonía y servicios postales en el mundo. .

Sark no está ni en la UE ni fuera. No hay IVA. Sark no tiene registro mercantil. Las empresas registradas en jurisdicciones libres de impuestos pueden tener sus direcciones comerciales en Sark y el comercio a partir de ahí. Es pues normal que numerosas empresas offshore busquen sus directores en Sark y que los habitantes de la isla ejerzan de directores de muchas de ellas. El libro de W.G. Hill ahonda en todos estos aspectos aunque, por su antigüedad, no puede considerarse una obra de referencia actual en el tema.

The Campione Report

En este caso, el libro se subtitula “El refugio fiscal semitropical secreto de Suiza”. Campione d’Italia es, al igual que otros pequeños países atípicos de Europa como Mónaco, San Marino, Liechtenstein o Andorra, un enclave italiano en el interior de Suiza, con un tratamiento fiscal diferenciado. Algo así como una mezcla entre Andorra y Llívia en el caso español. Aún y siendo un territorio italiano, se trata de un condado semiautónomo cuya vida diaria está mucho más atada a Suiza que a Italia. No está sujeta a ninguna ley Suiza, ni a impuestos suizos, ni a los tratados internacionales establecidos por Suiza. Sin embargo, por extraño que parezca, al residir oficialmente en Campione se obtienen todos los beneficios de ser un ciudadano suizo sin las desventajas de serlo: matrícula suiza para el coche, servicios postales y bancarios suizos pero ni servicio militar de por vida, ni impuestos confiscatorios, ni otros defectos de los países del Mercado Común. Los residentes en Campione poseen todas las libertades de movimiento de un ciudadano de la UE, pero sin impuestos sobre la renta, ni sobre el valor añadido, ni sobre la propiedad. El coste de vida es la mitad del de Montecarlo, Nueva York o París, no hay polución ni inseguridad ciudadana, y los paisajes de lagos de montaña, con su ribera al lago de Lugano, son espectaculares. El clima subalpino confiere al lugar un ambiente mediterráneo, típico de la provincia suiza del Ticino. La última edición escrita en 1993, y afirma que Campione en esas fechas es como Montecarlo en 1949. Predice una gran demanda para el futuro y recomienda que se compren propiedades cuanto antes, ante una previsible avalancha de gente adinerada en busca de un nuevo centro de reunión y a la vez refugio fiscal. Se trata de una obra muy corta, de apenas 44 páginas, de la que sin embargo se hicieron bastantes ediciones dado lo exótico del tema.

The Andorra and Gibraltar Report: Undiscovered fiscal paradises of the Iberian Peninsula  

Cuando en 1991, W G Hill publicó esta obra: “El informe sobre Andorra y Gibraltar, enclaves secretos de la península ibérica”, para el público anglosajón aún se trataba de remotos y misteriosos micropaíses unidos a la siempre exótica España. La publicidad anunciadora del nuevo libro rezaba así: “¿Ha hallado W G Hill el refugio fiscal definitivo?”. Aquí explora un principado medieval apartado del resto del mundo, pero aún y así a un corto viaje en coche de las burbujeantes playas de la Riviera Francesa, y de ese poderío económico europeo que es la vibrante Barcelona, en España. “Ha encontrado Andorra para Vd. Un escondido paraíso para los que lo conocen. La propiedad es aún asequible y la vida barata. Belleza natural, nieve polvo en invierno, senderos de excursionismo y los mejores precios de Europa para un buen puñado de artículos de lujo, esta pequeña Suiza es un paraíso líder en Europa.” “Se trata de un lugar sin recesión económica, ni SIDA, ni violencia ni intimidación policial. Sin centrales nucleares en la proximidad. Andorra no tiene políticos de izquierdas y apenas gobierno. El número de funcionarios es menor de 100, aunque la población sea de 60.000 habitantes en este refugio fiscal alpino”. “No hay impuestos de ningún tipo. ¿Sindicatos? Estrictamente prohibidos. No hay ni una sombra de mentalidad socialista. Los andorranos son básicamente anarquistas, habituados a hacer del contrabando su medio de vida. Reconocen que nadie deba nada a nadie. Hoy en día, este pueblo montañés trabaja duro, estudia y trata de salir adelante. Resultado: sin grandes fuegos artificiales hoy poseen una sorprendente economía de servicios locales 100% en manos privadas. Su sistema bancario no regulado está entre los más seguros del mundo. Se ve próspero, informatizado, discreto, y muy orientado al cliente.” “Algunos de los más ricos del mundo prefieren los bancos de Andorra a las famosas instituciones suizas.” Como se puede ver, hay mucha mitología en las palabras de Hill. Los españoles, y en especial los catalanes, que desde muchos años atrás tenían relación con el pequeño principado, se sonreirán al ver los epítetos que el gurú de los PT dedica a Andorra. En ediciones posteriores también describe los “enclaver secretos” de Ós de Civís y de Llívia en el Pirineo, todos ellos curiosos accidentes geográficos. En la obra, que incluye unas 190 páginas también se describe la colonia británica de Gibraltar, un lugar preferido por las corporaciones offshore. El lugar ideal para registrar su compañía, su fiducia, su coche, su yate o su avión. W G Hill analiza las ventajas fiscales de “La Roca” con detalle.  Así como la calidad de vida, el mercado inmobiliario, y cómo conseguir las mejores ofertas en coches de toda Europa. Dedica más de 20 capítulos al enclave, he ahí algunos de ellos:

  •  Yates, casinos…¿es esto otro Monaco?
  •  Gibraltar, el nuevo Hong Kong
  •  ¿Debería tener un pasaporte de Gibraltar?
  • Bancos confidenciales en Gibraltar
  •  Cómo constituir su propia corporación en el paraíso fiscal
  •  Poseyendo una casa en la vecina España
  •  Por qué el Ejercito Británico paga sus facturas cuando Vd. vive en Gibraltar

The Albania Report  

El informe sobre Albania es uno de los libros más enigmáticos del Dr. Hill pues no se sabe a ciencia cierta si realmente lo escribió o le fue atribuido a él bajo la espiral de éxito de sus otros “reports”, pero lo escribió un autor oculto. Se trata de una pequeña obra de 64 páginas, publicada en 1994 por Scope, en la que describe una Albania salvaje, sin regulaciones,  leyes ni impuestos, sin gobiernos opresivos, y con abundante tierra disponible, barata y asequible incluso en privilegiados lugares de la costa mediterránea. Es el último “country report” del Dr. Hill. En la obra asegura que le problema básico de Albania es tener poca gente para tanto terreno y que por eso regalan la tierra. Estos son algunos de los capítulos de la obra:

  • Cómo invertir en el país
  • Cómo doblar su capital sin riesgo
  • Cómo y dónde comprar tierra
  • Cómo cualificarse para la libre entrega de tierra
  • Cómo unirse a la aristocracia de sangre azul

Poco más se sabe de esta obra, siendo la más difícil de conseguir  en librerías online, con precios que superan los 600 dólares.

Para terminar esta ya larga serie de posts, sólo nos quedan algunas obras menores del Dr. Hill, que trataremos en el próximo y último capítulo. Como siempre, nuestra mayor recompensa es que hayan disfrutado con la lectura.

La obra completa del Dr. W.G. Hill es una colaboración externa que agradecemos a Esteve Ridaura.

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¿Los paraísos fiscales pueden usarse de forma legal?

Los paraísos fiscales  y su uso por parte de ricos, famosos o grandes corporaciones son objeto de controversia frecuente en los medios de comunicación, especialmente desde el comienzo de la actual crisis económica. Por su opacidad, se les relaciona a menudo con actividades delictivas o con el fraude fiscal.

¿Pero es posible usar los paraísos fiscales de manera totalmente legal y aún así obtener  beneficios tributarios? La respuesta es sí, pero sólo resultará interesante en casos muy concretos.

Por supuesto es posible constituir una sociedad offshore, un trust o cualquier otro tipo de estructura y declarar los beneficios que esta obtenga en el país de residencia  de su propietario. El problema,  es que en  muchos  casos el tratamiento fiscal que reciban estos ingresos no será favorable, debido a que en la mayoría de los países existen determinadas medidas “anti-elusión”, que tratan de hacer poco atractiva la inversión en paraísos fiscales. Las más conocidas son las llamadas “CFC (controlled foreign corporations) rules” que convierten a las sociedades offshore en entes fiscalmente transparentes. Esto tiene como consecuencia que cualquier beneficio obtenido por las mismas queda imputado directamente a su propietario, independientemente de que los capitales se repatríen o no, al país de residencia. En estas circunstancias, la constitución de una sociedad offshore no aportaría ninguna ventaja  y resultaría totalmente inútil, a no ser que se buscaran otros objetivos diferentes de los fiscales, como por ejemplo la privacidad, la protección del patrimonio o el control de riesgos de inversión mediante la diversificación internacional.

¿Quiénes pueden entonces sacar partido de los paraísos fiscales sin incurrir en un fraude fiscal? Por lo general cuatro grupos bien definidos:

  • El primer grupo estaría compuesto por personas físicas o jurídicas residentes en un país con tributación territorial. Son aquellos Estados que sólo gravan a sus ciudadanos por los ingresos obtenidos dentro de su propio territorio, quedando exentas todas las rentas que se producen fuera de sus fronteras.  Este sistema tributario lo tienen países como Hong Kong, Singapur, Panamá o Uruguay, por mencionar algunos ejemplos.

 

  • El segundo grupo son los residentes en países que no cuentan con normas anti-elusión  en su legislación o estas no están suficientemente desarrolladas. Esto permite a sus propietarios diferir el pago de impuestos y ser gravados solamente por aquellos beneficios obtenidos en paraísos fiscales que decidan repatriar a sus países. La mayoría de naciones industrializadas cuentan con “CFC rules” en sus legislaciones, pero todavía existen un buen número de naciones en vías de desarrollo que, o bien carecen de dichas normas o estas son insuficientes. En este grupo entrarían por ejemplo determinados países Africanos, de Centro América o Asia.

 

  • El tercer grupo lo compondrían personas físicas que han trasladado su residencia a un territorio que ofrezca ventajas fiscales o aquellos que residan de modo más o menos permanente allí, pero lleven a cabo sus actividades económicas en otros lugares del mundo.  Aquí entrarían programas como el de residencia por inversión de Malta o los famosos  “no domiciliados o non-doms” en el Reino Unido.

 

  • En el cuarto grupo, tendríamos aquellos inversores que queden excluidos de las normas “CFC rules” contra paraísos fiscales al considerarse que no tienen poder de voto o decisión suficiente para controlar una sociedad offshore o decidir un reparto de dividendos. Generalmente, la legislación anti-elusión sólo es aplicable a las personas o entidades que controlen el 50% o más de las acciones de una sociedad offshore, ya sea directamente o  a través de personas relacionadas o contratadas para ello. No se aplican a accionistas minoritarios, debido a que esto tendría como consecuencia que tuvieran que pagar impuestos por unos beneficios que no les fueron distribuidos todavía. Esta peculiaridad puede ser aprovechada por prácticamente  cualquier sociedad offshore que tenga 3 o más socios, los cuales pagarán impuestos solamente por aquellos beneficios distribuidos en forma de dividendo, pudiendo diferir indefinidamente el de los ingresos que se mantengan como reservas dentro de la sociedad. Estos capitales podrán además ser invertidos libres de impuestos en la jurisdicción offshore. Esta dispensa en la aplicación de las leyes anti-elusión, permite el uso extensivo de los paraísos fiscales sobre todo por grandes empresas multinacionales, las cuales cuentan con un gran número de socios y por tanto no  se les puede aplicar la transparencia fiscal.

Como puede verse, a pesar de la generalización de las “CFC rules”, todavía existe un gran número de empresas o personas que pueden beneficiarse de los paraísos fiscales de forma perfectamente legal y por supuesto tampoco faltarán los que,  aprovechando la opacidad de estos territorios, seguirán ocultando sus activos en ellos.

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