qué es la evasión de impuestos
un fenómeno muy
extendido
La evasión
de impuestos o evasión fiscal, es un acto ilegal que
consiste en ocultar bienes o ingresos con el fin de pagar menos
impuestos.
Por lo general es algo que casi todos
relacionamos con personas ricas y famosas. Seguramente le vendrán a la
memoria historias de artistas, políticos o gente de la alta sociedad
que fueron noticia porque se descubrió que poseían cuentas millonarias
en bancos suizos o en paraísos
fiscales.
Pero la evasión de impuestos es una
práctica mucho más habitual y cercana de lo que pudiera pensar. Lejos
de la repercusión mediática de los grandes casos de corrupción, se
producen a diario multitud de ejemplos en nuestro entorno más cercano.
Tal vez le suenen casos como éstos:
Primer ejemplo:
El
fontanero que viene a instalarle su flamante grifería nueva al terminar
su trabajo le pregunta: ¿quiere que le haga una factura? Usted le dice
que no es necesario y a cambio él le hace una pequeña rebaja en el
precio.
Acaba
de participar en un doble delito de evasión de impuestos. Por un lado,
el fontanero no declarará este ingreso y no pagará los correspondientes
impuestos. En este caso concreto sería el impuesto de sociedades (si el
fontanero tiene su propia empresa) o el que grava la renta de las
personas físicas (si es un profesional independiente). Por otro lado, tampoco le
estará cobrando el correspondiente impuesto sobre el valor añadido
(llamado también impuesto sobre el valor agregado o IVA) que
posteriormente tendría que haber liquidado con la hacienda pública.
Segundo ejemplo:
Al
comprar una vivienda, usted paga una cierta cantidad en efectivo al
vendedor. Esta no la declararán en la escritura de compra-venta. Es lo
que popularmente se llama “escriturar por menos importe”. Esta es una
práctica bastante extendida en algunos países y muchas veces notarios y
gestores inmobiliarios hacen la vista gorda ante lo que en realidad no
es más que una práctica de evasión de impuestos. En este caso el fraude
también es doble: usted pagará una cantidad inferior de IVA o impuesto
sobre transmisiones, al declararse un importe de compra inferior al
real. El vendedor por otro lado, declarará una cantidad menor en el
impuesto sobre el incremento del patrimonio, que grava el beneficio
procedente de la venta de la vivienda.
Tercer ejemplo:
El
simpático vendedor de cd’s piratas que anuncia los últimos éxitos
musicales en cualquier esquina de su ciudad, no sólo está cometiendo un
delito contra la propiedad intelectual. Además no está declarando los
ingresos que obtiene por esta actividad. Obviamente tampoco le está
cobrando el IVA que le aplicarían en cualquier tienda de discos
legalmente establecida.
Cuarto ejemplo:
Durante
unas vacaciones en México, usted compra 3 botellas de Tequila como
obsequio para sus hermanos y su cuñado. Tras aterrizar de nuevo en el
aeropuerto de su país y recoger su maleta, decide salir por la puerta
en la que está indicado “nada que declarar”. Acaba de cometer un acto
de contrabando, que no es más que otra forma de evasión de impuestos.
Seguramente en su país usted sólo podría haber ingresado 1 botella de
bebidas alcohólicas de alta graduación sin declarar. Tendría que haber
pagado impuestos por las otras dos (normalmente derechos de aduana o
impuestos especiales sobre el alcohol).
Quinto ejemplo:
El
señor Sánchez tiene una pequeña empresa que se dedica a importar un
producto de consumo desde China. El artículo esta gravado con un 5% de
derechos de aduana (aranceles) a la importación en su país. El señor
Sánchez ha descubierto, que existen productos muy similares que sólo
están gravados con un 3% de aranceles. Decide hablar con su agente
aduanal y pedirle que declare la importación como si se tratase del
producto más favorable. Este accede ya que es una mercancía muy similar
y no prevé que la inspección de aduanas le vaya a poner
problemas.
Debido
a la dificultad de clasificar los productos en sus correctas partidas
arancelarias (número que identifican cada mercancía a efectos de
aduanas), en muchos países las autoridades aduaneras aplican una
política de “manga ancha” y no suelen sancionar pequeñas
incorrecciones. Esto es aprovechado por muchas empresas para clasificar
las mercancías en partidas diferentes (aunque parecidas), para
conseguir un ahorro de impuestos. De nuevo se ha cometido un fraude
relacionado con los derechos de aduana.
La evasión de impuestos no sólo es
practicada por particulares y profesionales independientes. Igualmente
las empresas y compañías multinacionales recurren a prácticas de este
tipo, aunque suelen utilizar sistemas más sofisticados que tratan de
dar un “barniz” de aparente legalidad a sus operaciones.
sexto ejemplo:
Así
por ejemplo las autoridades tributarias de algunos países han detectado
que existen sociedades que dotan provisiones para hacer frente a
pérdidas en inversiones realizadas en el extranjero, que en realidad
nunca se han producido.
Una provisión consiste en que una empresa retiene parte de los
beneficios obtenidos, o sea no los reparte entre sus accionistas, al
prever que existe un riesgo importante de sufrir pérdidas por alguna
inversión u operación en marcha. Estas cantidades son consideradas como
un gasto y como tal no tributan a efectos de impuestos. En los casos mencionados la
supuesta “inversión” en realidad no existe, sino que se deposita el
dinero en sociedades poco transparentes radicadas en paraísos fiscales.
Estas empresas no producen ni beneficios ni pérdidas, ya que no llevan
a cabo ninguna actividad o negocio. Son constituidas con la única
finalidad de poder justificar la supuesta inversión y poder después
dotar la provisión alegando un posible riesgo de pérdidas. De este modo
se difiere el pago de impuestos. Se trata de un clarísimo acto de
evasión de impuestos, aunque sumamente difícil de demostrar por las
autoridades tributarias.
Como ha podido observar, la evasión de
impuestos no es algo relacionado sólo con grandes fortunas y parajes
exóticos. Es una práctica muy extendida que está además profundamente
arraigada en muchas de nuestras sociedades. Evitarla en su origen es
enormemente complejo. Es imposible controlar millones de pequeñas
transacciones, realizadas en muchos casos en los despachos y casas
particulares. Es por ello que los esfuerzos se dirigen sobre todo hacía
la concienciación ciudadana, mediante campañas publicitarias, y en el
control de los flujos de dinero y los movimientos bancarios.
En el marco de esta estrategia los
gobiernos, muchas veces alegando la necesidad de detectar operaciones
financieras relacionadas con el terrorismo o el narcotráfico, están
aumentando la presión sobre los paraísos
fiscales y los bancos para tratar de conseguir que
reduzcan su nivel de confidencialidad y secreto
bancario. De hecho, en la mayoría de los países, esto es
una realidad que ya se está produciendo hoy día. Las autoridades
tributarias tienen fácil acceso a la información personal de las
cuentas bancarias y en muchos estados los bancos están obligados a
informar sobre transacciones que excedan de una determinada cantidad.
Por último, cabe destacar la
diferencia entre la evasión
de impuestos y la elusión
fiscal. Esta última no es un delito, ya que consigue evitar
el pago de impuestos únicamente a través de medios legales.
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